Ten un gato feliz. ¡La clave está en su socialización!

Para que nuestro gato pueda disfrutar de una vida plena y feliz es importante que se sienta confiado en el entorno en el que hace vida, con las personas y animales que lo rodean. Por esta razón, tenemos que prestar atención a su proceso de socialización desde el momento en el que llega el minino a nuestro hogar. 

La socialización de un gato, si bien tiene mucho que ver con el trabajo que hagamos desde el principio, también depende de otros factores, según explican los especialistas en comportamiento felino:

  • La genética, responsable del carácter del gato 

  • La gestación de la madre

  • La estimulación e interacciones en sus primeras experiencias sensoriales

  • La edad en la que inicia su socialización

Si, por ejemplo, nuestro gatito ha pasado por experiencias traumáticas y es tímido, es probable que necesite más espacio que otros gatos para sentirse seguro, por lo que costará un poco más que sienta confianza y sea dócil con las personas.

Los primeros pasos: el gato marcará el ritmo

La socialización del gato es un trabajo que requiere tiempo y paciencia. Es frecuente que los primeros días busque esconderse, en este caso no hay que perseguirlo ni acorralarlo. Siempre hay que dejar que los primeros contactos surjan a su ritmo, según va ganando confianza. 

Apenas llega por primera vez a casa, abre el transportín y deja que el gato salga cuando así lo desee. Siéntate cerca de él y espera que sea él quien decida cuándo acercarse. Háblale muy suave y con mucho cariño. 

Nunca debes forzar la situación, pues le resultará amenazante. Si el gato prefiere esconderse, déjalo y no acudas en su busca. Actúa con mucha calma y paciencia. Ofrécele comida y espera, poco a poco se irá sintiendo más confiado. Puedes acercarle alguna prenda tuya para que se acostumbre a tu olor.

El contacto físico

Cuando notes que está acostumbrado a tu presencia y que no huye para esconderse, ya puedes intentar iniciar el contacto físico. Si notas que es capaz de comer relajadamente ante tu presencia, puede que ya esté preparado para un contacto más directo. 

Acaricia su cabeza, si no retrocede es buena señal. No es aconsejable acariciar la espalda del gato en un primer momento, es preferible esperar a que se sienta más confiado. Cuando notes que ya está listo para aceptar el contacto, acarícialo frecuentemente de forma breve. Deja que se aleje si así lo desea. Al finalizar, prémialo con algo que le guste. La idea es que asocie el contacto contigo con cosas positivas. 

Rutina de juegos

Establece una rutina de juego diaria, con pelotitas, o juguetes con cañas y plumas. Esto es muy importante para su desarrollo físico y emocional y ayudará a que vuestro vínculo sea más cercano. Acércate a él cada día, háblale suevamente, acarícialo y prémialo. 

Una vez que ya esté acostumbrado al contacto contigo y con los miembros de tu familia, si recibes una visita, comenta a tus invitados que no le fuercen a establecer contacto. Probablemente y gracias al trabajo que has realizado con su socialización, el gato se acercará por sí mismo. 

¿Y si hay otra mascota en casa?

Si ya tienes otra mascota en casa, al traer al nuevo gato, reserva una habitación sólo para él durante el primer día con todo lo que necesita (agua, comida, caja de arena, cama y juguetes). Introdúcelo en casa y llévalo directamente a ese espacio evitando en un primer momento que vea a las otras mascotas y siguiendo las recomendaciones anteriores. 

Los veterinarios advierten que no hay que presentar a las mascotas de forma brusca, porque esto podría alterar su relación en el futuro. Al cabo de uno o dos días, abre la puerta y deja que el nuevo gato salga cuando así lo decida. 

En este momento tenemos que estar presentes, porque pueden surgir enfrentamientos cuando se encuentren cara a cara por primera vez (los bufidos y manotazos son bastante normales en esta primera etapa y tenemos que actuar con calma para no crear más tensión). Premia a ambas mascotas y háblales suavemente. Poco a poco se irán acostumbrando el uno al otro. 

Cada mascota debe tener su propio comedero. Así el antiguo miembro de la familia no sentirá que el nuevo gato amenaza su comida. 

¿Cómo puedo corregir algunas conductas de mi gato?

Antes que nada, es importante que todos los miembros de la familia entiendan que los gatos no se relacionan de forma jerárquica, como lo hacen los perros y, por lo tanto, no obedecen órdenes. Los gritos y los castigos no provocan sumisión en los gatos, por el contrario, pueden inducir una respuesta de rechazo o agresividad causada por el miedo. 

Para corregir ciertas conductas en el gato, como subirse a la mesa mientras comemos, saltar sobre nosotros mientras dormimos, trepar a las cortinas o rascar el muebles y sofás, puedes hacer un sonido con las palmas o rociarle agua con un spray, en el mismo momento en el que están haciéndolo.  También, para evitar que se acostumbre a mordernos, es aconsejable que cuando juguemos con el felino, lo hagamos siempre con cañas o juguetes.