Llega el frío, pero siguen los parásitos externos

Aunque no te guste el frío, puede que caigas en la tentación de pensar en su parte buena: ¡Adiós a los insectos! Mosquitos, moscas, avispas, arañas, polillas, pulgas y garrapatas se van a despedir hasta el próximo año.

No queremos ser aguafiestas, pero eso no es verdad, o, por lo menos, no del todo.

Los insectos voladores desaparecen con el frío porque no son capaces de vivir ni reproducirse a bajas temperaturas.

Sin embargo, los insectos que viven sobre los animales no notan tanto la ausencia de calor ambiental ya que el contacto con la piel de su hospedador mantiene su temperatura óptima.

Este es el caso de las pulgas que viven entre el pelaje de los mamíferos que tienen la superficie corporal más o menos constante durante todo el año.

Los gatos que están constantemente en el exterior puede que tengan más probabilidades de librarse de las pulgas a partir de otoño pero el simple hecho de dormir en casa facilita que las pulgas vivan a sus anchas a temperaturas suficientemente altas.

Si, además, los gatos viven dentro del hogar, los huevos, larvas y pupas de las pulgas mantendrán su ciclo biológico en marcha incluso en los meses de invierno que están por venir.

El caso de las garrapatas es un poco diferente. Ellas sobreviven generalmente en el exterior, en contacto con animales silvestres o entre la vegetación con temperaturas mínimas de 4°. Sin embargo, la garrapata Rhipicephalus sanguineus, que es la más común en nuestro entorno, ha adaptado su modo de vida al de su hospedador, siendo la única especie de garrapata que puede completar su ciclo vital en el interior de una casa. Por este motivo, podemos encontrarla todo el año.

Así pues, se va el calor pero no se lleva todos los insectos: no te olvides de proteger a tu gato durante todo el año con un producto antiparasitario como puede ser Seresto®, que dura hasta 8 meses, permitiendo tener protegido a tu minino por más tiempo.