Cómo proteger a tu gato de los parásitos internos. ¡La clave es la prevención!

Los parásitos internos pueden estar presentes en el gato, independientemente de su edad, sexo o si se trata de un gato doméstico que no sale a la calle. Aunque existen varios tipos de parásitos que pueden hospedarse en diferentes órganos del gato, como el corazón, los pulmones o los ojos, los más comunes son los que se instalan en el intestino.

La parasitosis por gusanos intestinales puede transmitirse a través de la leche materna a los gatitos lactantes, al ingerir un ratón infectado (en gatos cazadores), con la ingesta de pulgas, o mediante el contacto del gato con tierra infectada del jardín o las macetas. En este último caso, las larvas o los huevos de los parásitos se transmiten de un animal a otro a través de las heces, por la ingesta accidental (al lamerse las patas).

Los signos clínicos de estas infestaciones parasitarias principalmente se presentan en los gatitos, con hinchazón abdominal y desnutrición, mientras que en los gatos adultos no suelen ser muy evidentes. Es por ello que si no tomamos las medidas preventivas necesarias, los parásitos pueden vivir durante mucho tiempo en nuestros gatos sin que podamos detectarlos, con un alto riesgo de contagio para otros animales y para nuestra familia.

¿Cuáles son los parásitos internos más comunes en los gatos?

Los endoparásitos más comunes en los gatos son los gusanos intestinales como cestodos o tenias (Taenia taeniformis y Dypilidium caninum) y los nematodos o ascáridos (Toxocara cati y Toxascaris leonina), que se alojan en el intestino.

Las infestaciones por ascáridos presentan una alta prevalencia en toda Europa, según los datos del Consejo Europeo para el Control de las Parasitosis de los Animales de Compañía (ESCCAP, por sus siglas en inglés).

El endoparásito diagnosticado con mayor frecuencia en los gatos es Toxocara cati, de acuerdo con una investigación en la que participaron nueve facultades de veterinaria de varios países de Europa, incluyendo a España. Los datos del estudio indican que este gusano se observó en el 19,7% de los gatos analizados.

¿Cómo afectan a mi gato estos parásitos?

Las tenias y los nematodos viven en el intestino y sustraen los nutrientes que consume el gato y también su sangre, causándole desnutrición y/o anemia. Igualmente, pueden destruir los tejidos y causar obstrucciones intestinales. Si la infestación es importante y no se trata a tiempo adecuadamente, podría causar la muerte del gato.

¿Cómo puedo prevenir los parásitos internos en mi gato?

La mejor forma de eliminar y prevenir los parásitos internos es la desparasitación periódica, de acuerdo con el consejo de tu veterinario, quien definirá el tratamiento antihelmíntico apropiado y los intervalos de aplicación.

Según las directrices ESCCAP, la desparasitación interna de los gatitos puede comenzar a las tres semanas de edad y repetirse cada quince días hasta dos semanas después del destete, con un antihelmíntico adecuado. Posteriormente, se recomienda realizar desparasitaciones mensuales hasta los 6 meses. En cuanto a las gatas lactantes, se aconseja que sean desparasitadas la primera vez que se aplica el tratamiento a su camada de gatitos.

La recomendación general para prevenir las infestaciones en gatos adultos es la desparasitación interna cada tres meses. Si se trata de gatos que viven en colectividades felinas o tienen acceso al exterior del hogar, se aconseja la desparasitación mensual. Esto último también se indica en aquellos hogares en los que el gato convive con niños, para disminuir el riesgo de zoonosis.

Actualmente, existen diferentes alternativas para desparasitar a tu gato, incluso de fácil aplicación, como las pipetas con efecto larvicida, eficaces para tratar infestaciones mixtas por diferentes tipos de nematodos y cestodos, ya que eliminan huevos y larvas. Consulta con el veterinario el plan de desparasitación más adecuado para tu gato.